
Muchas cosas pueden suceder en once minutos. Pasaron once minutos antes que Delaney Maxwell fuera rescatada de las aguas heladas de un lago de Maine por su mejor amigo, Decker Phillips. Para entonces, su corazón había dejado de latir. Su cerebro había dejado de funcionar. Estaba muerta. Y, sin embargo, de algún modo desafió los pronósticos médicos para regresar, aparentemente bien. Todo el mundo quiere que Delaney esté bien, pero ella sabe que está lejos de ser normal. Impulsada por sensaciones extrañas que no puede controlar o explicar, Delaney se siente atraída hacia los moribundos.

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